La Luna Llena de Septiembre, previa al Equinoccio, es la Luna de la Cosecha para los indígenas norteamericanos. Se relaciona con el momento de recoger los frutos del trabajo de todo el año. Si en el hemisferio norte se acerca el Equinoccio de Otoño en el Sur se dará el de Primavera con una Luna que llevará a una purificación de la Tierra a modo de preparación. Para todos esta Luna es, por naturaleza, Tierra y Agua ya que al mismo tiempo que el Sol está en el signo de Virgo la Luna está en el signo de Piscis. Sin embargo en esta ocasión estos dos elementos se intensifican con esta luna por la presencia de otros planetas en estos elementos.

De hecho, este día no hay ni un sólo planeta en el elemento Aire. En consecuencia, esta Luna llega bajo una tensión con gran potencial creador. El potencial creador del barro de dónde surge la humanidad, de lo que se manifiesta de manos del alfarero. El estímulo  de estos días de Luna Llena podría ser provocador e inspirador. Con ello se incrementa el potencial de logro y materialización.

LUNA DE TIERRA Y AGUA. LUNA DE BARRO

Esta Luna Llena nos baña en muchos lugares del mundo con su luz en la noche de esta Pandemia. Es un momento en que la mayoría tenemos que llevar la máscara como símbolo de esa personalidad que todos llevamos puesta y que no es para nada la esencia que somos en realidad. El ego, la persona, la máscara que, con matices de formas y colores, nos hace a todos iguales. Esa máscara que igualmente nos obliga a mirarnos a los ojos. Quizás el lugar donde reside el verdadero esplendor de nuestro ser interior. La máscara que esconde una parte de nuestro rostro, lo que nos obliga a desplegar otro tipo de sensores a la hora de reconocernos. La que incluso nos invita a expresar y a detectar emociones más allá de las facciones más visibles de la cara. Así llega una Luna Llena hipersensible que podría afectar seriamente a nuestra forma de comprender y de percibir nuestra realidad.

LUNA HIPERSENSIBLE, LUNA EMPÁTICA.  LUNA QUE CANALIZA

Si la mente se ralentiza de manera temporal y la máscara nos oculta la boca podría ser para que el resto del cuerpo despierte a absorber otro tipo de sensaciones. Esta Luna es hipersensible, delicada y hasta poética. A nivel colectivo podría llevarnos a querer hacer algo para ajustar la desigualdad mundial. Para aliviar el sufrimiento de otros o para identificar nuevas formas de cuidar y de proteger a los más vulnerables.

Este es un momento de gran empatía, el mejor para ponernos en el lugar del otro y aunque no entendamos bien sus motivos, al menos respetarlos. Esta Luna de Agua y Tierra podría actuar como el puerto en el que ansiamos atracar en busca de seguridad y de sosiego entre tanto oleaje de conflicto e incertidumbre. Al mismo tiempo podría ser el disparador de múltiples protestas y movimientos sociales que conectan en estos días con la desilusión y la desesperación. Como si buscarán alcanzar algún tipo de sueño o utopía.

De desilusiones va un poco el juego. Si la Luna es traicionera ésta lo es más. No porque con su luz ilumine la noche nos da más claridad. El mundo emocional estará muy activo en los días previos y posteriores. Por tanto es probable que nos cueste mantener la claridad y la perspectiva si de pronto algún conflicto nos asalta o si algún obstáculo nos cuestiona. Para ello lo mejor es no perder ni un segundo de lo que vivimos en el presente dejando estos días un poco de lado el pasado y el futuro. Como si una vez que hemos llegado a puerto tuviéramos que hacer una visita a lo que aquí dejamos antes de zarpar: asuntos que atender, tierras que arar o cosechas que recolectar.

LIMPIA, SUELTA, DESCARTA

El reto podría ser ver cómo curamos nuestras propias heridas antes de ir a salvar a los demás. O cómo cruzamos los puentes entre lo viejo que caduca y lo nuevo que nace sin quemarlos. O cómo caminamos hacia nuestro destino siendo diferentes dentro del sistema que nos da forma y nos sostiene. Los retos son múltiples y complejos. Se acerca el final de año con gran intensidad y aún varios retos por superar. Los momentos de reflexión y de conexión con tu cuerpo son ahora vitales. Recuerda conectar con lo que sientes, con lo que defiendes y, sobre todo, con quien eres y con cuánto te valoras.

Esta semana es también un buen momento para soltar, para despejar, para hacer limpieza, para separar lo que te aporta de lo que no. Siguen cayendo estructuras. No sólo de poder. También psicológicas y personales. Y este es un gran ejercicio porque quizás pediste algo a los duendes de tus deseos personales y ahora toca despejar el camino para que los logres. Pedimos inconscientemente. Pedimos a todas horas. Pedimos sin darnos cuenta que pedimos. Sin saber que estamos pidiendo. Pero pedimos. Y en el mismo momento que pedimos, lo que pedimos se nos concede. Y cuando empieza a cambiar nuestra realidad nos resistimos. Nos quejamos sin ser conscientes de que lo que se está moviendo es justo aquello que hace que nos acerquemos un poco más a lo que pedimos.

RITUAL 

RITUAL DE LUNA LLENA: escucha música relajante, date un baño de sales o disfruta de la naturaleza. Medita bajo la sombra de un árbol, camina descalza sobre la tierra, la arena de la playa o la hierba de un parque o un jardín. Come sano y ligero al menos durante el día de la Luna o haz un ayuno si te mueve. Escribe sobre quien eres y lo que has materializado durante este año. Describe tus logros, aquello sobre lo que ahora mismo te sientes orgullosa. Haz todo aquello que te conecte con tu cuerpo, con el aquí y el ahora. Deshazte también de algo que ya no te sirve, una cosa, una idea, un sentimiento. Al menos una.

ANOTA TUS SUEÑOS DE LUNA LLENA

Como siempre, anota los sueños que recuerdes. Recuerda que los sueños son muy efímeros. Aunque a veces nos dejan una impresión clara al despertar a medida que pasan las horas los detalles se pierden. Los sueños de las noches de Luna Llena suelen ser más intensos y en esta Luna mucho más. Si los escribes podrás releerlos más adelante, en unas semanas, cuando el mensaje podría parecer mucho más significativo. 

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