LA HORA DE LA VERDAD
Ha llegado la hora de la verdad. Estamos ante el umbral de la Nueva Era y todo se precipita ya mismo, en este Solsticio de Diciembre de 2025. Astrológicamente estamos ante un momento histórico. En breve, en concreto el 14 de Febrero, los planetas Saturno y Neptuno se unirán en el grado cero de Aries. En astrología este grado es de vital importancia, ya que marca el inicio del año astrológico, es el inicio del inicio, el primer grado del primer signo. Es por ello que seguro has oído hablar en numerosas ocasiones de «reseteo», cuyo simbolismo viene de esto, de que dos planetas muy importantes, que se juntaron por última vez en 1989, conspirando contra el muro de Berlín, se vuelven a juntar a comienzos de 2026. Es cierto que en la historia de la astrología Aries no fue siempre el comienzo. Tampoco es cierto que estos dos planetas conforman por sí solos todo el panorama cósmico mundial. Aún así la llegada de un nuevo ciclo, tan relacionado con importantes cambios sociales, como es esta conjunción de planetas toca a un fin único, el del su paso por el último signo del zodiaco, Piscis, para alcanzar el primer grado del primer signo, Aries.
HASTA AQUÍ, YA NO MÁS
Neptuno entró en ese último signo de Piscis en 2012, algo que asocio a ese final de los tiempos para los Mayas, como que algo se activó en aquel año cuyo resultado estamos viendo, claramente, en estos dos últimos años de caos, locura y confusión. El hecho de que ahora este Neptuno llegue al final de su ciclo por el último signo del zodiaco y una fuerzas con Saturno lo proclama como el mayor evento para 2026. Llegó, por tanto, la hora de la verdad, la hora de encontrarnos con lo que está por derrumbarse, ante el barrido de lo que ya no persistirá ni existirá más. Por eso está siendo éste el momento de decir «se acabó, ya no mas» y se activaron hace meses tantas formas de buscar nuevas relaciones, nuevas formas, nuevos caminos. A nivel personal predomina la sensación de que el momento del salto, del cambio, de la mejora, de soltar, de renovarse, es más ahora que nunca. No hay otro motivo que el encontrarnos a las puertas de un umbral estrecho y exigente, que no nos permitirá pasar con mochilas repletas de lo viejo. Este Solsticio puede ser un gran momento de silencio, de revision, de preparación para lo que ya está a punto de suceder.
LA CAÍDA DEL MUNDO UNIPOLAR
Todo está en descomposición y lo que para unos es el fin del mundo para otros será la gran oportunidad. El mundo ya ha cambiado tanto, no tenemos perspectiva suficiente para darnos cuenta. Hay ya grandes empresas tecnológicas que son más poderosas que los países, hay imperialismos inservibles, hay mecanismos de convivencia internacional vacíos de poder efectivo. Intuíamos el derrumbe del materialismo desmedido, de la educación sólo productiva, de la medicina que no cura, de las religiones que no unen. Ahora vemos que el quiebre del sistema era mucho más profundo. Ante tanto cataclismo queda la esperanza de un 2026 que debería de ser altavoz a voces mucho más diversas y creíbles, la mía, la tuya. Uno de los pronósticos que me atrevo a hacer con más contundencia es que 2026 será un trituradora para viejos en el poder y para poderes viejos. Sólo la fuerza, la guerra y el autoritarismo podrían imponerse, pero sólo así, por la fuerza.
EL RESCATE DEL MUNDO MULTIPOLAR
Una de las cuestiones más interesantes del año que viene es que la mayoría de los países que son actores principales como Estados Unidos, Rusia, China, la Unión Europea, tienen tránsitos a alguna de sus cartas natales de una vitalidad pasmosa. El más afectado astrológicamente es China. Es importante recordar que en momentos históricos en que se han dado tránsitos parecidos, que no iguales, Estados Unidos entró en guerra civil y Rusia sufrió severas luchas internas de poder. Para todos estos países y para los que habitamos un mundo interconectado 2026 es un año histórico para el destino de la humanidad.
DE LA DESESPERANZA AL NUEVO COMIENZO
A nivel personal vamos a notar mucho el cambio de ritmo. Pasaremos de este letargo y esta sensación de tristeza, pereza, apatía, desesperanza, a una sensación de mayor motivación. Por supuesto que cada una vivimos los momentos de formas distintas pero el final de 2025 ha sido especialmente retador a nivel colectivo. Con todos los tránsitos activos, los retrógrados y un Júpiter en Cáncer prominente, la mirada y la actividad se han orientado hacia dentro, a cuidar de otros, a cuidar de asuntos familiares, a cuidar de casa, a reposar, a revisar, a conectar con el mundo interior, para un último barrido de lo que sobraba. Es importante recordar que la casa física y la casa interior son símiles y es tan importante tirar los trastos viejos que ocupan sitio en casa como reciclar los hábitos y patrones viejos que ocupan sitio en nuestro interior.
COMIENZO DE UN NUEVO PEREGRINAJE
Por último, me gustaría recordar que por muchas oportunidades que podamos generar en 2026, el año que viene no será nuestra «salvación divina». Esto es algo muy recurrente. En estos tiempos donde las víctimas están tan de moda, las reales y las impostadas, debemos evitar caer en milenarismos, evitar pensar que estamos en uno de los peores momentos de la historia, que llega el apocalipsis y que alguien nos salvará de tanto desastre. Esto nunca ha ocurrido y no será ahora que pase. Estamos ante un momento de cambio sustancial en el mundo y como en otras ocasiones seremos nosotras quienes saquemos esto adelante. Con el inicio del ciclo entraremos en un momento de ensayo y error, pero sin duda de mucho aprendizaje y de éxito en los aciertos. Por tanto, aprovecha este portal de salida y entrada de la oscuridad a la luz, del año que acaba al año que comienza, del final al principio, para mirar de frente, sin miedo, a lo que está por venir porque todo el trabajo personal que has hecho todos estos años es tu resorte hacia una nueva etapa de tu destino. Estamos, como siempre, en el camino, como peregrinos y 2026 será, una vez más, una oportunidad de disfrutar el «buen camino».
UN RITUAL DE SOLSTICIO
Este 21 de Diciembre de 2025, haz unos saludos al Sol con todas las ventanas abiertas, con el máximo de ventilación, en caso de que no puedas hacerlo al aire libre. Acompaña este ejercicio, después o en su lugar, con una meditación silenciosa, para despedir el viejo ciclo. Tira algo si lo sientes, descoloca y recoloca algo de tu casa, de tu habitación. Hagas lo que hagas que el mantra de tu día sea: «estoy lista para lo que esté por venir porque yo soy el porvenir.» No dejes de sentir que todo sale de tus manos, que todo brota de tu voluntad, que todo nace de tu identidad.
Feliz Solsticio. Feliz Navidad.