Ya está aquí, ya llegó la Super Luna Llena de Abril que tanto se está dejando sentir en estos días atrás, yo diría que incluso semanas. Esta Luna en Escorpio viene con unos aspectos astrológicos realmente tensos y complejos, con una profundidad casi devoradora. Normalmente, la luna llena de Tauro en Escorpio no suele pasar desapercibida pero la de este mes viene amplificada por aspectos realmente removedores a nivel interno. Es una luna que viene a reforzar la cuadratura del año entre Saturno y Urano que se prepara para su segundo encuentro el 15 de Junio. Esta Luna, en su punto más cercano a la Tierra viene a la defensiva, jugando a separar y romper de manera definitiva los lazos más débiles. Es una Luna muy oscura, poco compasiva que nos adentrará en lo más profundo de nuestra psique para que destapemos nuestros miedos e inquietudes más profundos.

En la oscuridad de la noche más negra esta luna nos devora y nos lleva hacia sus entrañas para declararnos sus intenciones más reveladoras. Sin compasión, sin matices, esta luna está diseñada con inquietud y podría asaltarnos bruscamente desde cualquier rincón de nuestra vida hasta llevarnos a despertar sobre aquellos aspectos en los que nos hemos quedado fijamente ancladas e inmóviles. En mi pronóstico sobre 2021 mencioné la idea de un año prometeico en el que al despertar a una nueva realidad nos daríamos cuenta del coste que conllevaba y el sacrificio vinculado. Ahora es el momento de verlo. A principios de año empezamos a intuir que éste no nos sacaría de la crudeza del anterior, pero apenas lo podíamos ver con claridad. Sin embargo, ahora, entre abril y junio estamos experimentando de lleno en qué consiste la temática sociopolítica, económica y personal de los nuevos tiempos. La polaridad es cada vez más y más extrema forzándonos a posicionarnos o en un lado o en el otro.

Por un lado, estas semanas las noticias sobre cómo el sistema se sigue desmoronando se suceden: despidos masivos en la banca, tensión en las fronteras con Rusia, noticias contradictorias y nefastas sobre los efectos de algunas vacunas y como no, la crisis humanitaria en India y Brasil en manos del Coronavirus, por mencionar tan sólo algunas cuestiones. Así que a nivel global esta luna viene para poner de manifiesto conflictos extremos, inseguridad, sospechas, en definitiva cierto caos. Estamos acercándonos al segundo momento más importante del año, un momento de introversión y de exploración interna. Aunque nuestro deseo es el de “salir de ésta cuanto antes”, aún el momento no ha llegado. Por eso, a nivel energético, nos faltan las fuerzas. Por supuesto la falta de energía la sentimos siempre y cuando estemos conectadas con nuestro cuerpo y sus sensaciones, lo que implica honrar y respetar que aún no estamos del todo preparadas para salir corriendo, sino más bien en la gestación de lo que aún está por venir.

En cuanto a la polarización seguimos ampliando espectro. Si no te vacunas eres “antivacunas”, si no te crees todo lo que dicen a nivel oficial eres “negacionista”, si no te identificas con la víctima eres “el verdugo”,… todo bajo la idea de que “si no estás conmigo estás contra mí”. Así que toca observar cada idea, cada patrón, cada planteamiento desde una perspectiva mucho más amplia ya que la vida no se divide en dos, hay más caminos que los opuestos. Por ello son días de prestar atención, mirar hacia dentro y desde dentro, para poco a poco volver a una energía algo más activa tras el tránsito por nuestro interior agradeciendo a los miedos que nos mantuvieran en lo conocido porque sabíamos que era lo que funcionaba. Para arriesgar hacia adelante en el primer siguiente paso hace falta una claridad y una decisión que no se corresponde a la energía del momento y que vendrá, seguro, más adelante, al menos desde mi visión de los aspectos astrológicos del momento.

Este año parece como si todo el tiempo fuera Mercurio retrógrado: los trámites burocráticos se atascan, la tecnología se descoloca, los retrasos o bloqueos nos impiden un movimiento fluido, como si todo fuera un poco a trompicones. Es precisamente para que nos paremos a cada rato a reflexionar, a interiorizar cada paso que vivimos para tomar consciencia. Así que, cuando un tránsito, como el de esta luna llena, se encuentra con la gran cuadratura entre Saturno y Urano, es para que no nos olvidemos y nos hagamos conscientes del despertar que estamos viviendo. Pero para que ese despertar ocurra debemos darnos de bruces, primero con aquello en lo que estamos dormidas.

La inseguridad, la desconfianza, la vulnerabilidad, el desconcierto, la incertidumbre siempre estuvieron en el diccionario. No van a desaparecer. Si estos son los conceptos con los que nos juegan la partida, si entramos en esta idea de que el mundo “tiene” que ser seguro, de confianza y perfecto” habremos caído en la trampa y habremos perdido la oportunidad de ejercitar y entrenar nuestro potencial de tolerancia. Abraza el cansancio, la tristeza y la rabia, no lo proyectes. Abraza tu naturaleza más humana y con ella la sombra que proyectas.

Por mucho que protestemos, nos resistamos o luchemos contra, nada de lo que hagamos tendrá sentido ya que el cambio está llamado a gestarse desde el interior. Para ello en esta luna os propongo un ritual que nos ayude a sincerarnos con nuestras limitaciones más profundas para que la verdad sobre vuestras propias rigideces más ocultas salgan a la luz y se liberen. Para ello toma papel y lápiz y bajo la luz de una vela, el olor del incienso y la melodía de un mantra sanador describe, uno por uno, cada uno de tus miedos. Se trata de hacer un esfuerzo de conectar con todos los miedos que te acechan, para ponerles nombre y enumerarlos. Es un ejercicio de sinceridad, de honestidad desde el que comenzar a sanar. Para cada uno de esos miedos  habrá una pequeña oración, que puede ser esta o una tuya propia.

En el medio de la noche yo te abrazo
a ti, mi miedo más oculto, _______
para sacarte de la casa oscura en la que habitas.
En el miedo de la noche yo te enfrento
a ti, mi miedo más sincero, _______
para liberarte de las cadenas que te atan
Gracias por lo que me enseñas
Gracias por lo que despiertas

Y después, simplemente descansa.