De las tres grandes conjunciones que se sincronizan en 2020 ésta podría ser la más potente. En Astrología una de las cuestiones que se tiene en cuenta para analizar el impacto de un tránsito como éste es su duración. El tránsito Saturno-Plutón tuvo lugar en su punto exacto en enero, el de Júpiter-Saturno** tendrá lugar en diciembre y éste será conjunción perfecta tres veces durante el 2020. Esto quiere decir que todo lo que el final de ciclo Júpiter-Plutón tenga que resolver antes de iniciar una nueva etapa será planteado en tres fases alargando e intensificando el proceso de cierre.

Las fechas a anotar en el calendario son las siguientes:

  • SATURNO-PLUTÓN: 12 de enero de 2020
  • JÚPITER-PLUTÓN: 4 de abril de 2020 | 30 de junio de 2020 | 13 de noviembre de 2020
  • JÚPITER-SATURNO: 21 de diciembre de 2020

Todos los encuentros, menos el último, se dan bajo el signo y la energía de Capricornio. Durante todo el 2020 los tres planetas se entrelazan formando una alianza de intenciones conjunta antes de pasar, finalmente al signo de Acuario en la última unión de pares. Como ya os comentaba en el artículo anterior Júpiter y Plutón son hermanos en la mitología. Júpiter es el hijo que destruye y acaba con el poder de su padre, Saturno o Cronos. Y Plutón es uno de los hijos que Saturno devuelve a la vida cuando es destruido. Estos dos hermanos, junto a Neptuno se reparten el poder una vez alcanzan la victoria. Júpiter reinaría en el cielo del Olimpo, Neptuno en el mar y Plutón descendería al inframundo para no regresar de él salvo en tres contadas ocasiones. Y como hermanos, son tres aspectos de un mismo todo. Por eso, Zeus desciende de vez en cuando al submundo y en la mitología se le conoce como Zeus Ctónico (Zeus Ectónico) cuando realiza este movimiento. Zeus y Plutón son, en ocasiones, el mismo nombre para dos energía complementarias.

“No lo voy a negar, actué de tal manera que no pudo escapar ni evitar la muerte. Una cobertura sin salida, como una red para un pez. (…) una ofrenda votiva para el Zeus ctónico, el salvador de los cadáveres”.

 Esquilo. Tragedia Agamenón. 458 A.C.

¿Qué energía se mueve entonces cuando el Dios de la Luz, del Sol y del Cielo viaja al oscuro centro de la tierra, cuando desciende a sus entrañas? Pues justamente la que se expone en este extracto de la Tragedia Agamenón. Pertenece a la trilogía de la Orestiada, la única que se conserva del teatro antiguo griego y en ella Esquilo narra el regreso de la guerra de Troya de Agamenón, rey de Micenas, después de 10 años. Un regreso a casa donde encuentra la muerte a manos de su mujer en venganza por el sacrificio de su propia hija. Zeus ectónico, “el salvador de cadáveres”. El Zeus subterráneo al que se despertaba con golpes en la tierra, también mencionado en la Ilíada. Excelentes metáforas para lo que implica el momento histórico que estamos viviendo.

Todo aquello que “sea un cadáver” en lo político, en lo social o en lo económico, todo aquello que haya sido excesivo, abuso de poder en general, ya que estamos en Capricornio, podría ser salvado y resucitado tras “la muerte”. Es decir, que podría de pasar por un proceso de regeneración muy profundo en el que algo tiene que morir, desaparecer, romperse, caer. Si Zeus viaja al centro de la Tierra es para poner su luz en la oscuridad. Y eso implica poner al descubierto las grandes mentiras o los grandes secretos mejor guardados. Todo aquello que negamos y a lo que ahora mismo no queremos mirar de frente despertará de repente como un zombie para mostrarse a la luz del día. Tras desvelar lo que estaba oculto es cuando podemos comenzar un proceso de digestión para aceptar, que no resignarnos, y abrazar aquello que también somos, nuestra sombra.

La regeneración que pasa por aceptar que somos mortales y que necesitamos seguirnos transformando para lograr un mundo más tolerante y flexible sólo puede darse al final del proceso. Por eso Hesíodo también hace referencia al Zeus Ctónico resaltando una dimensión diferente, presentándolo como el protector de los frutos de la tierra. Así Zeus y Plutón, Plutón y Zeus son dos arquetipos que se confunden y se funden para que todo lo que habita en lo más hondo de nuestro inconsciente, ya sea personal o colectivo, reviva y tome una dimensión nueva, distinta y en su versión más positiva, regenerada.

Estamos todos embarcados en este viaje que terminará hacia finales de año pero y que no será la última aventura que hemos decidido vivir en estos tiempos de cambio de sistema y de orden mundial. Tras el triple encuentro entre el padre y los dos hijos el mundo inicia un ciclo que hará que en unos 30 años este mundo no tenga nada que ver con lo que hemos
conocido hasta ahora. Ahora bien, el resultado final no está escrito. El mundo de posibilidades sigue ahí fuera. Dependerá en qué nos enfoquemos para que el telón caiga de un lado o de otro. Tan posible es que mejoremos la forma en que ejercemos el poder como que caigamos en una deriva más autoritaria ya que en algunos ámbitos prima aún la visión hobbesiana a partir de la cual una parte de la ciudadanía necesita dirección y orientación en su forma de moverse en el mundo. A esta visión se le opondría la que muestra que Júpiter y Saturno son dos planetas que se activan para inducirnos a la madurez en nuestros procesos de socialización.

Son momentos difíciles. Lo oculto cuando emerge nos produce una especie de shock ya que es denso, oscuro, difícil de digerir. Es algo que estaba ahí desde el principio pero que hemos negado durante eones de tiempo. La forma en que emerge, después de tanto tiempo enterrado, es abrupta y se puede sentir como una erupción emocional que puede llegar a sobrecogernos, puede que incluso nos ahogue. Sin embargo, la ansiedad emerge más provocadora cuanto más o tratamos de taponar la salida del volcán. La paz interior y la serenidad llegan más bien cuando hemos liberado todo lo que tenía que salir. Cuanto más escondido haya en el interior de las entrañas más fuerza tendrá la erupción.

En palabras de Brian Clark, en su artículo publicado en el número 4 de la revista Stellium, estamos ante un cambio climático en todos los niveles de la vida a escala mundial:

Los astrólogos mundanos del pasado han visto que este ciclo representa el ascenso de las actividades terroristas internacionales, reordenamientos políticos y cambios económicos. Es seguro que los próximos trece años tendrán estos temas como protagonistas. Con suerte, las imágenes reconstructivas de los tiempos, junto con la honestidad y la justicia forjadas en la conjunción Júpiter-Plutón, pueden traer ideas innovadoras para el colectivo. Es un período de cambio climático, no solo desde eL punto de vista ecológico sino también social y espiritual

Brian Clark. Revista Stellium nº 4. 2020

Plutón está relacionado con la minería y la riqueza. De hecho si Plutón es riqueza Júpiter es abundancia. Por lo tanto, no descartemos este momento vital de vida como la luz que acabará con ciertos vampiros y un buen número de energías oscuras de la noche. Descubrir qué parte de ti hay en el Mr. Hyde del que todos participamos es un reto que podría ser altamente revelador. Ahora más que nunca te toca reflexionar sobre tu visión del mundo, sobre tus ideas, sobre tus creencias. Ahora más que nunca la abundancia que reconozcas es la que estás contribuyendo a generar. Si tan sólo recibes mensajes, vídeos, noticias, los reenvías, los compartes y no pasas el filtro de tu propia verdad no estarás contribuyendo a generar abundancia y a expandir tu propia luz. Aún peor, estarás siendo utilizado como altavoz de intereses ocultos que pretenden seguir perpetuando el status quo y el poder tal cual lo hemos percibido hasta ahora. Pero el cambio es profundo y el poder en Capricornio está en tela de juicio en sus dimensiones personal y colectiva y el ciclo está llegando al acto final. Puedes seguir el guión como hasta ahora o puedes reescribir tu misma otro final diferente, el que te guste, con el que sueñas. Recuerda: “si algo no ha terminado bien es que aún no es el final”.

TRILOGÍA COMPLETA DE TRÁNSITOS DE 2020